top of page
Buscar

Continuación del capítulo 5.4

El aire se vuelve espeso. Cuesta respirar. Incluso el Alter parece dudar antes de proyectar la siguiente traducción.

Su compañero insiste, ahora más bajo, más firme:

SI ELLA ES ERU…

Ar no se mueve.

Pero todo en él cambia.

Su postura. La tensión de sus hombros. La forma en que aprieta la empuñadura de la espada clavada en el suelo.

No veo sus ojos, pero sé que me está mirando de verdad por primera vez.

Y entonces sucede algo imposible.

El campo entero se estremece.

No por un ataque.

Por miedo.

Incluso Baran se detiene en seco.

La cosa gigantesca deja de avanzar. El garrote queda suspendido, goteando podredumbre. Sus gusanos se agitan, inquietos.

El miedo se vuelve tangible.

Se puede oler.

Como óxido caliente y carne abierta.

Yo no entiendo qué acabo de provocar.

Pero Ar sí.

Llamas oscuras brotan de sus heridas, envolviendo su cuerpo sin consumirlo. Desde el casco, donde deberían estar sus ojos, surge un brillo rojo intenso, hirviente, que se transforma en fuego vivo. 

El calor me golpea.

Un escalofrío me recorre entera.

Baran se detiene en seco.

La sonrisa se quiebra. El garrote queda suspendido a medio movimiento, inmóvil por primera vez. Los cuatro ojos se abren más, reconociendo algo que no esperaba.

Ar se levanta.

Envuelto en llamas negras.

Y por un instante… el campo de batalla contiene la respiración.


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Continuación del capítulo 7.7

Otra cosa que… voy a tener que aprender rápido. Aprieto un poco más la almohada contra mí. Y por un momento… Quiero pretender que escuchó el leve sonido de la ciudad allá afuera. Y el eco de todo lo q

 
 
 
Continuación del capítulo 7.6

Y yo… Solo seguía intentando entender qué estaba pasando. Porque cuanto más avanzábamos entre aquella ciudad de luz amarilla, magia y belleza… Más sentía que nosotros no pertenecíamos ahí. O peor. Que

 
 
 
Continuación del capítulo 7.5

Según los registros, Leim era el nombre de la deidad madre… la que dio origen a todo: tierra, ríos, mares… Y ese punto exacto— La puerta frente a nosotros— Era donde, supuestamente, todo comenzó. Ahor

 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page